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| mi barquito |
| Sara Blanco Rufete |
| Colegio Federico García Lorca |
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Con mi barquito velero
yo me voy a pasear
cada domingo en verano
con mi papá y mi mamá. Las gaviotas en el cielo
no nos paran de mirar
y es para ver si mi padre
ha pescado un calamar. |
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| las lunas |
| Sara Ruiz Bouhlou |
| Colegio Federico García Lorca |
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Luna llena, luna buena
luna creciente, luna fuerte.
Luna menguante, luna elegante.
En esta noche serena
la luna llena y buena.
En esta noche brillante de luna
menguante y elegante.
En esta noche sonriente de luna
creciente y fuerte
¿Las lunas son de queso?
Si lo fueran, el sol la habría
fundido, pero no lo ha hecho así
Que no lo son. |
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| los cinco peces |
| Isabel Alarcón Gallo |
| Colegio Simón Fuentes |
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Hay cinco peces en mi pecera,
puedo observarlos cuando yo quiera,.
Los cinco son sorprendentes
y a través de los cristales de la pecera
se sienten tranquilos y pacientes.
Son diferentes y muy bonitos,
todos son de colores y pequeñitos.
Me gusta mirar a mis peces
pues cuando comen son muy voraces.
Dos son transparentes,
son muy corrientes.
Otros son naranja
y a ellos nadie aventaja.
Hay uno negro, como la noche
y no me hace ningún reproche.
Mis cinco peces son muy alegres,
nadan y nadan, más no se cansan,
pasean lentos por las paredes,
Y casi nunca defraudan. |
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| calle Pandrossou |
| José Payá Beltrán |
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No llovió aquella semana,
y la mugre y el ruido pesaban
como treinta siglos de historia.
Nos asfixiábamos.
Y, aún así, la memoria se alegra
al recordarme
colgado de tu hombro de niña buena.
Porque era un lujo pasear
por una calle estrecha y curva,
salpicada de tiendas y gritos de reclamo:
camisetas, combolóis, cerámicas y plata.
Era un lujo apoyar mi mano en tu hombro,
y rozar (fingiendo no darme cuenta)
el lóbulo de tu oreja, la nuca,
peinar tu pelo...brevemente,
para no mancillarte con mi tacto.
Era una ciudad muerta y sucia
como Atenas,
sólo el ocio de vagar por aquella calle
-barrio de la Plaka-
nos reconfortaba.
Porque fue un lujo sentarse en la popa
(¿te acuerdas de aquel día?),
dar de comer
a las gaviotas, y que el viento
removiera nuestros cabellos;
imitando las viejas películas de siempre
soportábamos el frío cortante...
porque era un don matar el tiempo
ensayando poses,
soñando con regresar a Poros,
a Hydra –sacando fotos-,
a Egina (un poco menos).
Y al volver a nuestra calle,
las camisetas blancas
eran como una estela de gaviotas
que nos traían el mar. |
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| el mar |
| Javier Alonso Sanchez |
| Colegio San Antonio de Padua |
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El mar el mar
azul como el cielo
en verano bañarme quiero.
Jugando en la orilla
yo vi saltar una pescadilla.
El mar el mar
juego en tu orilla
y veo pasar gaviotas
por la orilla.
En verano voy a natación
y en los juegos soy el campeón.
El mar, el sol y la luna
son una hermosura.
El mar el mar
azul como el cielo.
En verano bañarme quiero |
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| los animalillos |
| Antonio Jesús Díaz Fernández |
| Colegio San Antonio de Padua |
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La culebrilla
rojiza come comida bonita.
Los topos los topos
comen mocos.
La rana la rana
juega a la petanca.
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| la ranita flora |
| Jose Antonio Fernández Hernández |
| Colegio San Antonio de Padua |
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La ranita Flora
quería una flor.
Saltaba y saltaba
hasta llegar al sol.
El sapo corría, corría
pero no podía
coger la flor.
Se fueron los dos juntos
a un charco a esperar
el veranito. |
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| el caracol llega a la flor |
| Víctor Javier García Zamora |
| Colegio San Antonio de Padua |
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El caracol llega a la flor
Caracol, caracol, caracolillo
Caracol, caracol.
El caracol quiere una flor.
No llega es bajito.
Trepa por la rama
poquito a poquito.
Consigue su flor
prontito. |
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